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domingo, 31 de mayo de 2020
PRIMERA COMUNION
ESTAMPA DE LA PRIMERA COMUNION, en Valle de Mansilla, hicimos la primera comunion mi hermano Nines y yo. En mayo de 1966, con pocos años, ya me sabía el catecismo de memoria, imprescindible para el evento. En la iglesia parroquial. Varios niños y niñas del pueblo pasamos por ello. Fue un día largo, de niño esas misas solemnes se hacian largisimas. Despues hubo comida con invitados, todos de la familia, y dia de domingo. estrenamos zapatos, pantalon corto, camisa, y chaqueta azul. ropa practica, para poder usarse despues.
lunes, 16 de julio de 2018
IDIOTAS - IDIOTOS. Columna de García Trapiello en Diario de León
GARCÍA TRAPIELLO- DIARIO DE LEON
16/07/2018
16/07/2018
Después de tanto tiempo, resignaos: los idiotas tienen sindicato... y mientras el porcentaje de mujeres idiotas sea parejo al de hombres idiotas, su sindicato será calco y copia, otra, «como debe ser»... así que apañaos vais, la idiocia avanza.
Recordaba Raúl del Pozo el origen griego de la palabra y que idiota se llamaba en Atenas al que se desinteresaba de la política por atender mejor sus negocios o intereses. Siendo así, hay que ver la cantidad de idiotas en la que andamos revueltos, cifra de idiotas que es siempre similar al número de gente que jamás lee un libro (la mitad de la nación) o que pasa de toda reunión escolar de padres (la mitad del género) o que se aburre soberana o soberanistamente ante un debate (otra mitad) o que no vota creyendo que así castiga a todos los partidos «porque son iguales» (como diciendo ese 40%: «que se joda el sargento, que hoy no como rancho», la ira tonta, y olvidando lo que ya advertía Platón hace veinticuatro siglos: «el precio de desinteresarse de la política es el de ser gobernado por los peores», por los que sí están muy interesados en la política... y ahí es donde los idiotas se lamentan después de que vengan Trumps con la rebaja, fascistas al alza y tontos útiles al par).
A lo bobo olvidamos a los griegos.
Los romanos importaron esa palabra, pero para ellos significaba ignorante. Y aquí la trajeron, aunque le añadimos un matiz necesario: ignorante que no pierde ocasión de demostrarlo.
Esa es la rúbrica del idiota.
Los niños, en cuya ingenuidad reside a veces la sabiduría, replicaban al insulto «idiota» con un «pues idioto tú» y desdoblaban el género que no tiene la palabra anticipándose hace mucho al «lenguaje inclusivo» con que ahora pretenden limpiar o depurar la Constitución, lo que cabrea a no pocos sumándose a la rebelión de Pérez Reverte Alatiesa que jura por Galdós dimitir de la Academia si se lleva a cabo.
Resumen: lo idiota será un estado general en breve y crece el analfabetismo informado gracias a las nuevas tecnologías. Una señal: la idiotez, la estupidez, la sandez y la memez ya tienen sus largos minutos de gloria en toda tele.
lunes, 27 de noviembre de 2017
LEON EN AMARILLO
OLEO. LEÓN EN AMARILLO.
Pintura realizada en 2017. El reloj de Santo Domingo, lugar emblemático de León, donde la gente quedaba, sobra tal hora. Toda la gente de León lo conoce. La iglesia de San Marcelo (patrón de la ciudad) con parte del jardín de la llamada popularmente Plaza de las Palomas. Detrás de la Iglesia, y frente al reloj, el Edificio Roldán, construido en los años 20 del pasado siglo.Edificio de Botines a la izquierda del cuadro, obra de Antoni Gaudí.
La "Casa de Botines" se debe a la iniciativa de unos prósperos comerciantes de tejidos de León relacionados con los industriales textiles catalanes, uno de los cuales, Carlos Güell, recomendó a Gaudí para la construcción de una nueva sede del negocio de los leoneses.
Su verdadero nombre es Casa Fernández-Andrés.
Gaudí inició el proyecto en 1891 el cual realizara un impresionante edificio de inspiración medieval, resuelto con su inconfundible estilo modernista, que serviría al mismo tiempo como negocio de tejidos en sus plantas bajas y para viviendas en las superiores.
El edificio fue terminado en 1894, siendo su propietario don Mariano Andrés Luna. En 1931, fue adquirido por la caja de ahorros y monte piedad de León, quien se encargo de restaurarle al edificio sus antiguas glorias.
Gaudí tenía 39 años cuando inició la obra. El solar mide 2.390,5 metros. Tiene 4 torres. El sótano tenía 28 pilares antes de la remodelación, cuando le retiraron 7. La ciudad contaba en el año de su inicio, 1891, con 13.500 habitantes. La actual propietaria del edificio, Caja España, se creó en 1990 a partir de la fusión de 5 Cajas de Ahorro. Y tiene 365 ventanas, 1 por cada día del año.
lunes, 2 de enero de 2017
CUEVA DE LOS MOROS.
CELDAS DE ARCILLA Y ORACIÓN
PILAR INFIESTA DIARIO DE
LEON
30/12/2016
La
primera sorpresa es respirar una mezcla de trigo y tomillo. La segunda, oir el
bullicio lejano del Esla o del Torío, levantar la vista a 50 metros del suelo y
descubrir la boca de unas curiosas cuevas de arcilla que sirvieron de refugio
hace quince siglos a los eremitas. Villasabariego, Villacontilde, Valle de
Mansilla y Villaquilambre conservan aún esas viejas celdas de retiro
A escasos kilómetros de León
capital, se abren magníficas, las cuevas eremíticas de San Martín (Villamoros)
y de Valle (Valle de Mansilla), asentadas en los municipios de Villaquilambre y
Villasabariego y rebautizadas ambas como del Moro. Acceder a ellas es rasgar el
silencio, llenar las pupilas de cultivos y arboledas que serpentean junto a los
ríos Torío y Esla. La caminata es corta, pero intensa para superar los desniveles
de las colinas donde se excavaron y reencontrarse con un lugar de retiro y
oración usado en la época visigótica, según la creencia. Pasar del bullicio del
mundo a la soledad de la celda, olvidar el fragor de la batalla por la paz y el
silencio de un cubículo no tuvo que ser fácil para aquellos guerreros de
corazón duro, valor indomable, porte soberbio y pasiones insaciables que se
transformaron, según la leyenda, en monjes piadosos que optaron por ocupar
cenobios austeros. El primer anacoreta renombrado fue el Rey Rodrigo, que se
retiró a las montañas de Portugal, y el último, Carlos I, que se refugió en
Yuste. En el caso de las cuevas de Valle de Mansilla, la historia y las paredes
marcadas por los arañazos y los instrumentos afilados que sirvieron para
dibujar sus pequeñas celdas interiores, demuestran que este enclave tuvo un
gran peso en la conversión de decenas de ‘soldados’. A partir del siglo X, esos
ermitaños comenzaron, con probabilidad, a bajar de sus guaridas y se
organizaron en recintos que dieron lugar a los monasterios medievales. De
hecho, en las inmediaciones de las cuevas se levanta San Miguel de Escalada y
se abre un castro en el que han aparecido columnas, piezas de estatuas, tumbas
y numerosas monedas. Además de los eremitas, las cuevas de Valle han servido de
refugio a los lugareños durante la invasión árabe, como atestigua una
ilustración del Beato de Escalada. En ella se muestra cómo la población local
se escondía en el interior de tres colinas. De ahí, que en la zona se hayan bautizado
como Cuevas del Moro. Los octogenarios del pueblo recuerdan que las cuevas
poseían una gran dimensión al distribuirse en varios pisos. Sin embargo, en la
década de los treinta las estancias inferiores se taponaron para evitar los
resbalones de los pequeños que acudían a jugar en su interior. El Ayuntamiento
estudia la fórmula de promocionar «este curioso patrimonio, testigo de una
época». Según las investigaciones, eremitorios similares y rupestres aún se
conservan en la zona del río Pisuerga, en el medio y alto Ebro, en los valles
del Bierzo, en el occidente de Alava, al norte de la provincia de Burgos y al
sur de Santander.
También el Ayuntamiento de
Villaquilambre quiere promocionar la denominada cueva de San Martín tallada,
probablemente, hace quince siglos en el escarpe de la margen izquierda del río
Torío. Para ello, el PGOU incluye un plan especial de protección de esta ermita
rupestre, que posee una curiosa nave, un arco de herradura y un ábside con
bóveda semiesférica.
Es más, la idea es abrir la ruta
verde que discurrirá junto al río hasta el paraje de cárcabas donde se esconde
la cueva, popularizada como del Moro. Se trata de una estructura subterránea
excavada en las arcillas. Fuera, aún se mantienen varios árboles frutales que,
supuestamente, plantó el eremita para abastecerse de comida. La ruta mejorará
el camino de subida a la cueva.
La cueva consta de dos partes
diferenciadas tanto en planta como en altura. Tras el vano de acceso, muy
desvirtuado por los desprendimientos y la erosión de la ladera, que en parte
están obstruyendo el paso, se abre una sala rectangular de 3,30 x 3,50 metros.
Tras ella un paso más estrecho con arco de medio punto comunica con una sala de
planta ultrasemicircular con techo abovedado que se conforma como un ábside.
Todo ello indica, según los estudiosos, que la cueva fue ocupada por un solo
eremita que la convirtió en una iglesia rupestre con morada y oratorio. En la
obra de Claudio Sánchez Albornoz, Una ciudad de hace mil años, referente a
León, habla ya del monje ermitaño que vivía en la cueva del monte sobre el río
Torío, que está en la localidad de Villamoros. Los redactores del PGOU
reconocen que la escasa visibilidad actual de la zona les impidió realizar
mayores apreciaciones a la hora de elaborar el catálogo arqueológico. Sitúan el
yacimiento en la parcela 13, dentro de un área de monte bajo que se extiende en
16 hectáreas.
Un documento fechado en el año
1006 hace constar que la cueva de San Martín perteneció al monasterio de
Santiago de León, luego fue comprada por Zaben, padre de Gundisalvo, hasta que
huyó de su soledad y las tierras volvieron de nuevo al monasterio. Otras
hipótesis más aceptadas por los investigadores indican que en el siglo VI el
rey suevo Recilano martirizó al prior San Ramiro y a doce monjes del monasterio
benedictino de San Claudio de León. Los cuerpos se han encontrado en las
excavaciones de 1967 a 1969 realizadas en la iglesia paleocristiana de Marialba
de la Ribera. Recilano destruyó Lancia, y los eremitas que vivían en las cuevas
de esa zona y Villacontilde huyeron. También pudo venir a este Coto Redondo un
monje enfrentado con los responsables de San Isidoro y construir su cenobio
rupestre, una costumbre extendida hasta el siglo X y practicada por personas
que llevaban una vida de oración
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domingo, 31 de enero de 2016
VIDA ESCOLAR. EN VALLE DE MANSILLA Y LUIS VIVES. LEON
CARTILLA DE ESCOLARIDAD Y BOLETINES DE NOTAS. de la Escuela Nacional de Valle de Mansilla (León) y del Colegio Nacional Luis Vives (León)
martes, 3 de noviembre de 2015
viernes, 28 de junio de 2013
sábado, 30 de marzo de 2013
ENTIERRO DE GENARIN, 2013
Procesion de Genarin, al final de la calle la Sal, calle de los 30 pasos ni uno menos ni uno mas
Procesión de Genarin pasando por la Catedral
dos fermosas damas seguidoras de genarin
al pie de la muralla, tercer cubo, donde falleción genarin
el hermano trapador inicia la subida a la muralla para depositar el orujo, la naranja y el queso
la ofrenda a genarin
el paso dedicado a LA MONCHA prostituta que cubrio a genarin
ENTIERRO DE GENARIN 2013.
Como cada noche de jueves santo, en León se celebra el entierro de Genarín, ilustre pellejero, jugador, putero y vividor , que fue atropellado por el primer camión de la basura que hubo en la ciudad en 1929. desde entonces, sus apostoles, cofrades y seguidores seguimos diciendo
"gloria a genarin en jueves santo
que dios le tenga en la gloria
por haber bebido tanto,
y siguiendo tus costumbres
que nunca fueron un lujo
bebamos a tu memoria
otra copina de orujo"
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miércoles, 19 de septiembre de 2012
domingo, 2 de septiembre de 2012
EL MOLINO DE VALLE DE MANSILLA
VIEJOS OFICIOS
“Nunca se deja de ser molinero aunque ya no haya molinos”
Flavio de la Puente restaura el viejo molino familiar de Valle de Mansilla
MAURICIO PEÑA
F.Fernández / Valle de M.
Flavio de la Puente, molinero, hijo, nieto y biznieto de molineros, lleva varios meses en los que su principal ocupación diaria es irse al viejo molino de la familia para restaurarlo, pared a pared, pieza a pieza, y echarlo de nuevo a andar, que vuelva a moler si hay quien quiera meter trigo y sacar harina.
- ¿Ahora que estás jubilado te metes a restaurar el molino?
- Estoy jubilado, pero un molinero no deja de ser molinero aunque no quede ni un molino moliendo en toda la provincia ¿Cómo les llama todo el mundo a los hermanos de Carbajosa que quedan cuando llegan a los corros de lucha?
- Los molineros.
- Pues eso.
Lo dice con orgullo de molinero y de luchador, que las dos cosas fue (y destacado) Flavio de la Puente, ‘el molinero del Valle de Mansilla’. Ya ha dado muchas muestras de su pasión por su vieja profesiónpues antes de ponerse a restaurar el molino de la familia había ido haciendo una maqueta a escala de un molino. Muchas horas de trabajo para un resultado espectacular, “tal y como es en realidad y eso que lo hice de memoria, sin tener que mirar ningún plano porque lo que has hecho toda la vida lo llevas en la cabeza mucho mejor que ningún plano”. Esta maqueta puede contemplarse en el Museo Etnográfico Provincial de Mansilla, al que se lo cedió.
- Pero esto ya es otra cosa. Es un molino, de verdad. Antes era de más hermanos, pero ahora que ya se lo compré tengo mucha ilusión puesta en él, se llamará El Molín de Marco, que es mi nieto y la alegría de mi vida.
- ¿Y para qué quieres ponerlo en funcionamiento?
- Para el que lo quiera ver, que en unos años no va a quedar ninguno en la provincia. Y para entretenerme. Y para ir a merendar, que está en un lugar privilegiado, en medio de la chopera. Abres la ventana y escuchas el agua del río, ves a los pescadores... El entorno es privilegiado.
Y los recuerdos numerosos. Flavio nació molinero y él repite que nunca ha dejado de serlo. Mientras hablábamos de la maqueta que acabó en el Museo Flavio hizo una promesa. “Yo siempre fui molinero y lo sigo siendo. Es verdad que tuvimos que dejar el viejo y trabajar con uno eléctrico pues el de la familia se quedó sin agua cuando hicieron la concentración parcelaria. Pero te digo una cosa,me he quedado con la parte de los hermanos del molino viejo y lo voy a volver a echar a andar, no sé cuando, pero un día te llamo para que veas como arranca otra vez aquel molino, te lo dice Flavio El molinero”.
Y ya me llamó. Ya está todo preparado. Le faltan remates y detalles pero la vieja maquinaria del molino ya está a punto para que quien quiera pueda ir a ‘leer’ en sus paredes la historia de generaciones de molineros escrita por el último de ellos, Flavio, quien reflexiona sobre el tremendo bajón que ha pegado esta profesión en una provincia donde no se puede ni imaginar los puestos de trabajo que ha creado. “Casi en cada pueblo había un molino ‘grande’, en muchos sitios había varios molinos de los que llamaban comuneros, de varios vecinos... En esta comarca mía en los últimos años ya sólo quedaba yo. lo de la concentración parcelaria fue terrible para los molineros, acabaron los molinos. Destrozan los canales y sin agua mal que haya molinos. También nos hizo daño cuando dejaron de limpiar las presas para el riego de los huertos, que venía muche menos agua por ellas”.
Y pone otro curioso ejemplo de la importancia de los mineros acudiendo al otro campo en el que Flavio de la Puente es muy recordado, la lucha leonesa. “Había molineros luchadoresen los corros de toda la provincia. El de Garrafe tuvo siete hijos ytodos fueron molineros, desde el de La Roma de Villaquilambre hasta los hermanos de Arcayos; los de Carbajosa que decíamos antes, eran otros cuatro o cinco y luchador era el padre; aquel de La Mata de la Riba que fue el primero que pesaba más de cien kilos... en fin, por todos los lados, y no queda nadie”.
Lo dice con mucha pena pues él fue molinero contra viento y marea. Es cierto que viene de familia de molineros pero, como ocurre tantas veces, en su casa querían otra cosa para él. “Fue molinero mi padre, lo fueron los abuelos, el bisabuelo... Siempre aquí, en el Valle, y en otros molinos de la comarca, como en Villiguer y en Villacontilde, pero me mandaron para el Colegio Leonés, y no es que se me dieran mal los estudios, es que yo quería ser molinero y con trece añosdije que me quedaba en casa para ir al molino, era feliz allí. Mi padre no entraba mucho por el aro y para que me cansara y se me pasara la afición que tenía por el molino me llevaba con él, antes de amanecer, cuando se levantaba él, a las tres o las cuatro de la mañana. Y a mí más me gustaba, no me daba pereza, yo con tal de ir al molino”.
Y tuvo que ser molinero.
Y, como buen molinero, excelente luchador, de los grandes de este deporte. Tanto que “pese a entrar en medios, Olegario Cascosme mandaba para pesados”.
Flavio de la Puente, molinero, hijo, nieto y biznieto de molineros, lleva varios meses en los que su principal ocupación diaria es irse al viejo molino de la familia para restaurarlo, pared a pared, pieza a pieza, y echarlo de nuevo a andar, que vuelva a moler si hay quien quiera meter trigo y sacar harina.
- ¿Ahora que estás jubilado te metes a restaurar el molino?
- Estoy jubilado, pero un molinero no deja de ser molinero aunque no quede ni un molino moliendo en toda la provincia ¿Cómo les llama todo el mundo a los hermanos de Carbajosa que quedan cuando llegan a los corros de lucha?
- Los molineros.
- Pues eso.
Lo dice con orgullo de molinero y de luchador, que las dos cosas fue (y destacado) Flavio de la Puente, ‘el molinero del Valle de Mansilla’. Ya ha dado muchas muestras de su pasión por su vieja profesiónpues antes de ponerse a restaurar el molino de la familia había ido haciendo una maqueta a escala de un molino. Muchas horas de trabajo para un resultado espectacular, “tal y como es en realidad y eso que lo hice de memoria, sin tener que mirar ningún plano porque lo que has hecho toda la vida lo llevas en la cabeza mucho mejor que ningún plano”. Esta maqueta puede contemplarse en el Museo Etnográfico Provincial de Mansilla, al que se lo cedió.
- Pero esto ya es otra cosa. Es un molino, de verdad. Antes era de más hermanos, pero ahora que ya se lo compré tengo mucha ilusión puesta en él, se llamará El Molín de Marco, que es mi nieto y la alegría de mi vida.
- ¿Y para qué quieres ponerlo en funcionamiento?
- Para el que lo quiera ver, que en unos años no va a quedar ninguno en la provincia. Y para entretenerme. Y para ir a merendar, que está en un lugar privilegiado, en medio de la chopera. Abres la ventana y escuchas el agua del río, ves a los pescadores... El entorno es privilegiado.
Y los recuerdos numerosos. Flavio nació molinero y él repite que nunca ha dejado de serlo. Mientras hablábamos de la maqueta que acabó en el Museo Flavio hizo una promesa. “Yo siempre fui molinero y lo sigo siendo. Es verdad que tuvimos que dejar el viejo y trabajar con uno eléctrico pues el de la familia se quedó sin agua cuando hicieron la concentración parcelaria. Pero te digo una cosa,me he quedado con la parte de los hermanos del molino viejo y lo voy a volver a echar a andar, no sé cuando, pero un día te llamo para que veas como arranca otra vez aquel molino, te lo dice Flavio El molinero”.
Y ya me llamó. Ya está todo preparado. Le faltan remates y detalles pero la vieja maquinaria del molino ya está a punto para que quien quiera pueda ir a ‘leer’ en sus paredes la historia de generaciones de molineros escrita por el último de ellos, Flavio, quien reflexiona sobre el tremendo bajón que ha pegado esta profesión en una provincia donde no se puede ni imaginar los puestos de trabajo que ha creado. “Casi en cada pueblo había un molino ‘grande’, en muchos sitios había varios molinos de los que llamaban comuneros, de varios vecinos... En esta comarca mía en los últimos años ya sólo quedaba yo. lo de la concentración parcelaria fue terrible para los molineros, acabaron los molinos. Destrozan los canales y sin agua mal que haya molinos. También nos hizo daño cuando dejaron de limpiar las presas para el riego de los huertos, que venía muche menos agua por ellas”.
Y pone otro curioso ejemplo de la importancia de los mineros acudiendo al otro campo en el que Flavio de la Puente es muy recordado, la lucha leonesa. “Había molineros luchadoresen los corros de toda la provincia. El de Garrafe tuvo siete hijos ytodos fueron molineros, desde el de La Roma de Villaquilambre hasta los hermanos de Arcayos; los de Carbajosa que decíamos antes, eran otros cuatro o cinco y luchador era el padre; aquel de La Mata de la Riba que fue el primero que pesaba más de cien kilos... en fin, por todos los lados, y no queda nadie”.
Lo dice con mucha pena pues él fue molinero contra viento y marea. Es cierto que viene de familia de molineros pero, como ocurre tantas veces, en su casa querían otra cosa para él. “Fue molinero mi padre, lo fueron los abuelos, el bisabuelo... Siempre aquí, en el Valle, y en otros molinos de la comarca, como en Villiguer y en Villacontilde, pero me mandaron para el Colegio Leonés, y no es que se me dieran mal los estudios, es que yo quería ser molinero y con trece añosdije que me quedaba en casa para ir al molino, era feliz allí. Mi padre no entraba mucho por el aro y para que me cansara y se me pasara la afición que tenía por el molino me llevaba con él, antes de amanecer, cuando se levantaba él, a las tres o las cuatro de la mañana. Y a mí más me gustaba, no me daba pereza, yo con tal de ir al molino”.
Y tuvo que ser molinero.
Y, como buen molinero, excelente luchador, de los grandes de este deporte. Tanto que “pese a entrar en medios, Olegario Cascosme mandaba para pesados”.
miércoles, 10 de marzo de 2010
domingo, 22 de noviembre de 2009
lunes, 19 de octubre de 2009
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